Adiós a las cookies de terceros

Google ya anunció que finalizará el uso de cookies de terceros en Chrome para finales de 2023, uniéndose así, a una lista cada vez mayor de navegadores que abandonan esta tecnología de seguimiento.

Aunque el final de las cookies de terceros no significa el final del seguimiento al que nos vemos expuestos cuando navegamos, y de momento la necesidad del consentimiento del usuario final para procesar los datos personales seguirá mucho después de que las cookies de terceros y las tecnologías que las reemplacen.

¿Cómo funcionan las cookies de terceros?

Una cookie es un pequeño archivo de texto que se guarda localmente en el equipo de un usuario a instancias de un sitio web que ha visitado. Esto ayuda al sitio web a recordar información sobre ellos, como recordar su información de inicio de sesión o asegurarse de que los artículos en las compras que hacemos vía online seguirán estando allí incluso si cierran la página y vuelven más tarde.

Cuando las cookies provienen de un lugar que no es el sitio web que un usuario eligió visitar, se denominan cookies de terceros. Y esto provoca que los usuarios teman las implicaciones que puedan tener para su privacidad y que se pueda rastrear todos sus movimientos.

¿Qué nos espera después de su desaparición?

Parece que hay tres propuestas principales sobre cómo la industria puede continuar mostrando sus anuncios más relevantes a los usuarios y consumidores y así, medir la efectividad de las campañas de marketing sin depender de las cookies de terceros. Estas soluciones no serán excluyentes y a corto plazo probablemente veamos a muchos sectores experimentar con ellas:

  • FLoC, la alternativa de Google: Google categorizará a sus usuarios en grupos según lo que hacen o los que les gusten.
  • Seguimiento basado en la identidad: Una central asignará a cada usuario una identificación de publicidad que los anunciantes podrán rastrear cada vez que un usuario inicia sesión en un sitio web.
  • Seguimiento de datos: Vendedores y anunciantes recopilan sus propios datos sobre su audiencia y consumidores y si una marca y un editor en concreto tienen la misma información sobre un usuario en particular, podrán unirse para hacer coincidir los hábitos de gasto del cliente.