A estas alturas es muy probable que ya hayas visto las siglas API en algún artículo tecnológico o similar. Pero, ¿sabes qué es o en qué consiste?

Quizá te suene el caso del enfrentamiento entre Oracle y Google, donde Oracle demandó a la compañía californiana en 2010 por el supuesto uso de 37 APIs de Java en Android que habría infringido los derechos de autor.

Pues bien, API es la abreviatura del término en inglés Application Programming Interfaces (Interfaces de Programación de Aplicaciones) y se trata de un conjunto de especificaciones que permite a las aplicaciones comunicarse o interactuar entre ellas.

Una API engloba un proceso donde diversas aplicaciones se comunican entre ellas para el correcto funcionamiento del software que el usuario esté usando en ese momento. Todo este proceso se esconde detrás del software de tal forma que el usuario no es capaz de percibir todo lo que realmente está ocurriendo. Las APIs facilitan mucho el trabajo a los desarrolladores a la hora de crear programas específicos ya que éstos pueden usar funciones ya predefinidas.

Veamos algunos ejemplos en nuestro día a día. Cuando realizamos una compra online con nuestra tarjeta de crédito o débito, hay que verificar que todos los datos sean correctos y para ello la web a través de la cual estamos comprando utiliza una API para enviar toda esa información de forma remota a otro programa que comprueba que dichos datos son verídicos.

Otro ejemplo muy claro lo vemos con las redes sociales. En la mayoría de artículos y noticias que vemos en la web, incluidos nuestros post, aparece al lado un icono de redes sociales, como Facebook, Twitter o Google+. Estos iconos son enlaces que se encargan de llamar a las APIs asociadas para que el usuario pueda compartir si quiere la información en sus redes sociales sin tener que salir de la página web.

El término API tal y como lo conocemos hoy en día, nace más o menos entre finales de los 90 y principios del año 2000.
Tal y como indica BBVA en su web, las APIs comienzan a cobrar importancia gracias al comercio electrónico. A finales del año 2000 eBay lanzaba su interfaz de programación de aplicaciones (API) junto a un programa destinado a un grupo selecto de desarrolladores. Su intención era impulsar el área de las soluciones de comercio electrónico, y de paso fomentar también la de las APIs.

En el verano de 2002, el gigante Amazon se sumó al sector de las APIs con el lanzamiento de Amazon Web Services. Con esta plataforma, la compañía permitía a los desarrolladores incorporar los contenidos de Amazon.com y sus características en sus propias páginas web, haciendo posible así que en sitios de terceros se pudieran buscar y visualizar los productos de la compañía.

Como hemos visto el auge de las APIs se produce gracias al comercio electrónico pero las redes sociales también han tenido un papel muy importante en su desarrollo.

Fuente: bbvaopen4u.com

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